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Informacióndelapelícula

My Wife's Relations (Las relaciones de mi mujer)

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Ficha técnica
  • Director Buster Keaton y Eddie Cline
  • Título original My Wife's Relations
  • Guión Buster Keaton y Eddie Cline
  • Producción Buster Keaton Productions Inc.
  • Productor Joseph M. Schenk
  • Fotografía Elgin Lessley (B/N)
  • Intérpretes Buster Keaton, Virginia Fox, Joe Roberts
Direc.: Buster Keaton y Eddie Cline
Nac: EEUU. Año: 1922
Durac: / muda con rótulos en español
Buster Keaton se casará por error con una mujer que le dobla en tamaño y carácter y que tiene cuatro hermanos y un padre sumamente quisquilloso que le harán la vida imposible, hasta que se descubre el contenido de una carta que guarda Keaton.

Crítica

En casa de Buster Keaton cuchillo de palo
Javier Luengos,
MY WIFE'S RELATIONS (LAS RELACIONES DE MI MUJER, 1922) es la primera película en la que Buster Keaton satiriza la institución matrimonial a través del estilo slapstick fundamentalmente y de una forma indirecta. Atrás han quedado los momentos de felicidad en One Week o The Boat y, ahora, merced a una historia basada en un equívoco, como ya es habitual en sus filmes, se marca el inicio de la gran temática keatoniana de exponer las dificultades y contratiempos del matrimonio mediante fórmulas cómicas. Debe señalarse que su casamiento con Natalie Talmadge cumplía su primer aniversario y las cosas ya empezaban a torcerse en su vida privada, lo que quizá también pudo influir en su visceralidad paródica frente al asunto del casorio.

Lo narrado en el filme es lo siguiente: primero se nos advierte en un rótulo que nuestro héroe trabaja como panadero en un barrio de inmigrantes -polacos por más señas-, lo que a veces genera malos entendidos, aunque siempre se acaban arreglando gracias a la buena voluntad de la gente. Luego se ve una escena en la que una pareja llama por teléfono a un juez para saber si puede casarles en polaco, a lo cual éste responde que sí, porque es el único idioma que conoce. Seguidamente vemos a Buster jugando con masa para hacer pan y en esas, llega el cartero y cae tumbado al tropezar con la masa de pan. Esto hace que desparrame todo el correo por el suelo y, en su enfado, echa a Buster fuera de la panadería, que lleva pegada una carta en la suela del zapato. Entonces el cartero le lanza un ladrillo y éste rompe un cristal; ante sus malas pulgas, Keaton prefiere guardar la carta en el bolsillo, a pesar de que el destinatario no se vea muy bien por estar manchada. Luego huye corriendo y tropieza con Kate, a la que manda al suelo. La mujer, más alta y fuerte que él, le coge por las solapas y le lleva ante el juez polaco del principio, cree estar ante la pareja que llamó por teléfono, por lo que acaba casándoles sin que éstos se enteren debido a la cuestión del idioma.

A continuación Kate acompaña a Buster a su nuevo hogar, donde se encuentra con cuatro cuñados como armarios de grandes y a un suegro un poco quisquilloso. A partir de este momento, nuestro protagonista sufrirá distintas peripecias hasta que todo cambia al descubrir uno de los cuñados la carta en el bolsillo de su chaqueta y creer que va dirigida a él. Abre la misiva y en la misma se advierte que el destinatario ha heredado 100.000 dólares a la muerte de un tío lejano, lo que hace que la familia comience a tratar bien a Buster, que no entiende nada de nada. Le dan todo su dinero para que alquile una mansión y en ella se descubrirá la verdad, lo que da lugar a golpes, lanzamientos de todo tipo de objetos y caídas varias, pero Keaton logra escapar de allí y se monta en un tren para huir.

La secuencia introductoria es únicamente un recurso de guión para ofrecer al espectador una serie de informaciones que deben saberse para comprender lo que pasa en el resto de la película y no tiene apenas comicidad, salvo lo de la masa de pan con que juega nuestro protagonista. Un extremo está colgado de la pared y él la estira, la lanza contra la misma e incluso juega a la comba con ella, lo que es una alteración bastante original que hace asomar nuestra sonrisa. Al final, la masa también se convierte en un desencadenante narrativo al hacer que el cartero caiga al suelo y, por otra parte, es necesario recordar el desarrollo magistral que sobre la base de este gag realizaría Jacques Hulot en Les Vacances du Monsieur Hulot (Las Vacaciones del Señor Hulot, 1953) en una de las escenas en la playa y el puesto ambulante de helados.

De este modo, el filme propiamente dicho comienza a partir de que la pareja se halla casada y la nueva familia de Buster lo primero que hace es inspeccionarle como si fuera un animal procedente de un mercado. Su conclusión es rotunda después de haberle examinado y se nos dice mediante un intertítulo: "este tio no dura ni una semana en esta casa". Los hechos siguientes así lo parecen confirmar, ya que se sientan a comer y Keaton no puede probar bocado del primer plato porque sus cuñados le atosigan pidiéndole cosas: el pan, la mantequilla, el azúcar, etc. Llega el segundo, que consiste en unas suculentas tajadas de carne, y su suegro se pone a dar gracias por los alimentos recibidos, con lo que todos se recogen para orar. Nada más terminar y de sopetón, se lanzan a la fuente y trinchan un trozo de carne cada uno, quedándose nuestro hombre a dos velas. Entonces idea la siguiente estratagema: ve que en un calendario colgado de la pared es jueves y se levanta, arranca la hoja y vuelve a la mesa para indicar a todos que como es viernes no se puede comer carne, por lo que los demás comensales abandonan su tarea y Buster parece que por fin va a comer algo.

El momento es hilarante gracias a la convergencia de los distintos elementos que conforman la escena como son la exageración de lo narrado, la originalidad del final, la buena interpretación de los actores y la sencilla puesta en imágenes. Esta, tiene como característica principal el que casi siempre se coloca el punto de vista frontal en Keaton -en plano medio- y muchas veces le vemos sólo a él mientras trae y lleva las cosas que le piden desde/hacia el fuera de campo visual. Esto ayuda a centrar el interés del público en la acción cómica, porque le interrumpen justo cuando va a llevarse el tenedor a la boca y precisamente ésta es la comicidad visual que posee la escena, a lo que debe añadirse la expresión inalterable de nuestro protagonista, y la risa aumenta. Pero también podemos hacer una abstracción del contexto de la situación narrada y entonces se produciría un efecto cómico adicional, que estaría enmarcado en el mundo inconsciente y se mezclaría con la comicidad anterior. Sin embargo, la parte conclusiva tiene que ver más con lo cognoscitivo y lo intelectual, ya que se produce una anticipación en la risa del espectador al saber lo que va a ocurrir desde el momento en que Buster pasa la hoja del calendario.

A continuación el filme se va por los cerros del slapstick y sólo algunos momentos tienen interés. Uno de ellos es cuando Keaton y su mujer se acuestan en camas separadas, pero uno cerca del otro, nuestro protagonista se hace el dormido y al mismo tiempo suelta el brazo hacia la espalda de su esposa, que cansada de tanto cuento le rompe en la cabeza un jarrón y ahora Keaton sí se queda dormido como un tronco. Al día siguiente un cuñado lee la carta, se lo cuenta a su familia y tiene lugar otra escena risible al ver a Kate besuqueando y haciendo carantoñas a un Buster pasmado y sin dar señales visibles de saber lo que pasa, ni de importarle mucho. Su no reacción ante el cambio de actitud de quienes antes le hacían la vida imposible confirma el hallazgo estilístico de Keaton, que comprendió la vis cómica que podía existir en un personaje al que se deja a merced de los vaivenes de la realidad y no se queja, aunque en alguna ocasión utiliza el recurso de huir. De esta manera, la oposición entre su impertubabilidad y los avatares sucesivos a los que se ve sometido -unas veces involuntariamente, otras no- es el origen y razón principal de nuestra risa.

Cuando ya están en la mansión todo se resolverá en una larga secuencia de tortazos y, fundamentalmente, lanzamientos de cosas, pero justo antes se produce otra escena cómica destacable. Toda la familia se prepara para ser fotografiada dentro del salón y las patas del trípode de la cámara técnica comienzan a abrirse, con lo que ésta baja de altura poco a poco hasta llegar casi a ras de suelo. A la vez que esto ocurre, vemos cómo todos los personajes también se agachan paulatinamente hasta quedar tirados en el suelo. Este gag es magistral. Leer más.


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