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Informacióndelapelícula

Cops (La mudanza)

Imagen de la película
Ficha técnica
  • Director Buster Keaton y Eddie Cline
  • Título original Cops
  • Guión Buster Keaton y Eddie Cline
  • Producción Comique Film Corporation
  • Productor Joseph M. Schenck
  • Fotografía Elgin Lessley (B/N)
  • Intérpretes Buster Keaton, Virginia Fox, Joe Roberts, Eddie Cline
Direc.: Buster Keaton y Eddie Cline
Nac: EEUU. Año: 1922
Durac: / muda con rótulos en español
Buster Keaton intenta devolverle una cartera a su dueño, lo que provoca un equívoco que desencadenará multitud de situaciones absurdas y cómicas.

Crítica

Otra vez una gran obra cinematográfica
Javier Luengos,
COPS (LA MUDANZA, 1922) tiene un argumento inusualmente antisocial para la trayectoria del cineasta que nos ocupa, aunque es cierto que salvo en la primera secuencia, el resto de las maldades son fruto de la inocencia e ingenuidad del personaje, que al final se redime entregándose a las fuerzas del orden, quizá como concesión a los ojos de Will Hays y sus compadres. La película comienza con nuestro héroe rechazado por una aristocrática señorita, que le considera un pelanas. Seguidamente encuentra una billetera en el suelo y se la da a su dueño, pero éste cree que le intenta robar, por lo que al final Buster sí acaba robándole todo el dinero.

Pero de poco le va a servir, porque un timador ve la gran cantidad que maneja y le vende unos enseres que no son suyos, sino de una familia que está a punto de cambiar de domicilio. Keaton compra a bajo precio un carromato con caballo y comienza a cargarlo con los muebles de la familia, que se piensa que él es el transportista al que han llamado. De este equívoco no se entera ninguna de las partes y Buster sube al carro, arrea al caballo y pone rumbo a su casa. En el camino se mezcla con el desfile del Día de la Policía y un - suponemos- anarquista lanza una bomba desde un tejado, pero los polis le echan la culpa a nuestro hombre, que inicia una larga huida en la que despista continuamente a cientos de policías que le persiguen.

Una vez que es rechazado al principio de la película, Keaton encuentra la billetera y pese a que su dueño se comporta de una manera desconfiada e incluso le riñe, él tiene una conducta irreprochable. Luego el dueño para un taxi y al subir se cae, entonces Buster le ayuda a levantarse y el dueño erre que erre con su desconfianza. Claro que ahora nuestro hombre le sisa todo el dinero como ¿venganza? Seguidamente la escena continúa con un gag visual admirable. Sucede cuando el dueño se da cuenta de que no lleva la cartera y manda girar al taxista para regresar adonde se halla Buster; el coche pasa a su lado y el dueño saca la mano por la ventanilla, recupera su billetera pero ¡está vacía! porque nuestro protagonista tenía bien agarrarlos los billetes. Ordena al taxista que gire otra vez y ahora se baja del automóvil para machacar a Keaton, pero éste aprovecha ese momento para subirse al taxi por el lado contrario y escapar del dueño de la billetera, que al arremangarse descubre una insignia de policía en la solapa de su chaleco. Esta culminación de la escena está realizada de forma magnífica debido a que el espectador se entera a la vez que el personaje de la huida de Buster, ya que nosotros tampoco sabemos lo que ocurre al otro lado del taxi hasta que desaparece. Entonces nos reímos con más fuerza por el triunfo del débil sobre el fuerte, aunque se haya cometido un acto ilegal, y también porque se trata de un representante del poder.

A continuación viene la larga secuencia del carromato, que tiene dos partes. En la primera ocurre el timo de la venta y seguidamente otro gag visual magistral: Buster ve un carromato y un caballo con un cartel de 5 dólares encima del lomo; cruza la calle, da el dinero a un transeúnte que está sentado en la acera y coge las riendas llevándose el carromato. Pero no se da cuenta de que el cartel pertenece a la chaqueta de un maniquí que se hallaba detrás del caballo, ni de que le ha dado el dinero a un extraño, que no tiene nada que ver con el medio de transporte comprado y que va a utilizar el dinero para ¡comprar la chaqueta! De este modo, el equívoco hace avanzar la narración cuantitativa y cualitativamente, con lo que el gag cobra más fuerza expresiva. Algo similar ocurre cuando nuestro hombre se dispone a cargar el carro y ve cómo la familia lo hace por él, sin que nadie pregunte nada de nada. Este gag funciona por sí mismo, pero al mismo tiempo forma parte integrante del engranaje de la narración, por lo que adquiere la categoría de expresión cinematográfica.

Como transición, el carromato avanza por las calles de la ciudad y Keaton se echa a dormir en el pescante, ya que el caballo va muy lento. Cuando se despierta, se halla en medio del desfile, rodeado de policías por delante y por detrás. Saca un cigarrillo y, como no tiene fuego, le viene de perlas la mecha de la bomba que le ha caído al lacio. Luego tira el artefacto a la calzada, pensando que no tiene ninguna importancia y se produce la explosión, lo que origina la persecución subsiguiente. Esta tiene una puesta en imágenes curiosa, ya que la mayoría de los planos están tomados en picado alto, son muy abiertos y casi siempre situando la cámara en el eje de la acción. El objeto de ello es ofrecer una mejor información visual sobre la gran cantidad de policías que persiguen a Buster y remarcar la insignificancia de éste frente a tantos uniformes. Dicha puesta en imágenes también es una manera coherente de unir expresivamente la idea del gag con su visualización, con lo que se resuelve la cuestión de la integración entre la forma y el contenido de un modo perfecto. Por otra parte, Keaton demuestra fehacientemente su agilidad y dotes para la acrobacia, ademas de correr, esquivar y salvar cualquier obstáculo que se interponga en su camino. Así, la escena en que Buster se sube a una escalera, que está apoyada en su mitad sobre una pared, y va de un lado para otro hasta que se produce la alteración del columpio con la misma, está interpretada por nuestro hombre con una elasticidad fuera de lo común.

En fin, COPS (LA MUDANZA, 1922), pese a ciertas rarezas argumentales, es una película de una calidad cinematográfica extraordinaria y posee una comicidad conectada con la puesta en imágenes, que la convierten en una obra mayor del cine cómico mudo. Leer más.


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