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Indigènes (Days of glory)

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Ficha técnica
  • Director Rachid Bouchareb
  • Título original Indigènes
  • Guión Rachid Bouchareb y Olivier Lorelle
  • Producción Tessalit Productions
  • Fotografía Patrick Blossie
  • Montaje Yannick Kergoat
  • Música original Armand Amar, Khaled
  • Intérpretes Jamel Debbouze, Sammy Naceri, Roschdy Zem, Sami Bouajila, Bernard Blancan, Guión Rachid Bouchareb, Olivier Lorelle
Direc.: Rachid Bouchareb
Nac: Francia / Marruecos / Argelia / Bélgica. Año: 2006
Durac: 123 min. / v.o.s.e.
1943. Aunque jamás habían estado en Francia, Saïd, Abdelkader, Messaoud y Yassir se alistaron en el ejército francés junto a otros 130.000 "soldados indígenas" para liberar del enemigo nazi a la metrópoli. Estos héroes a los que la historia ha olvidado ganaron batallas en Italia, Provenza y los Vosgos antes de encontrarse solos defendiendo un pueblo alsaciano contra un batallón alemán.

Crítica

Days of glory
(...) Segunda Guerra Mundial. 1943. Francia lucha contra los nazis. Said, Abdelkader, Messaoud y Yassir, se juegan la vida en Provenza, el Valle del Rin o Los Vosgos. Son argelinos que desean liberar "la madre patria" y no dudan en ir los primeros en la línea de batalla. Pero calzan botas, sus uniformes abrigan menos que los de los franceses y para ellos no hay tomates, sólo patatas...
... Es una película bélica en la que no hay tanta sangre como ira. Los paisajes áridos y fríos se adornan con sollozos, angustia, estallidos de cohetes y granadas. La fotografía, de un color 'descolorido', caqui como los uniformes militares, transporta al espectador hasta la década de los cuarenta. Cada episodio en los que se estructuran los 126 minutos de cinta se abre con imágenes de archivo. Se pasa del blanco y negro al color y se revela la realidad vivida en el frente por unos inexpertos soldados que descubren, a golpe de frustraciones, cómo quienes batallan a su lado les discriminan... ...El director Rachid Bouchared, nacido en París de padres argelinos, quiere con esta película hacer reflexionar sobre la inmigración."Lo que nuestros padres han hecho por Francia se limita siempre al trabajo económico. Pero la historia comenzó con todos estos hombres que sirvieron en el ejército francés desde 1870".
"Vengo de Argelia pero me siento profundamente francés", dijo el director tras presentar la película en Cannes. "Queremos decir que somos parte de la historia francesa, que somos parte de Francia y sentimos el deseo de contar esta historia al mundo". Bouchareb aclaró: "No es una película política, pero ahora hay una gran sensibilidad en Francia hacia este tema".
En una emotiva escena final se ven miles de esquelas musulmanas de los militares fallecidos en las dos guerras mundiales, nunca antes captadas en el celuloide. "Con Days of Glory se muestra cómo 300.000 soldados de las colonias se comprometieron a liberar Francia: esto nunca se dijo", ha declarado su director.
El sentimiento de exclusión de muchos hijos de inmigrantes en el país vecino lo han vivido también parte de los actores. El marroquí Jamel Debbouze, el entrañable mozo de frutería de la película Amelie, pasó su infancia en uno de los suburbios de París. "Me convertí en actor, que es menos peligroso que vender droga", ha dicho en alusión al futuro que intuía para sí, irremediablemente marcado por la minusvalía que sufre en un brazo, consecuencia de un accidente cuando era adolescente.
Extracto del reportaje de Amanda Figueras en El Mundo.es 29/03/2007
(...) Sabemos que a principios del Siglo XX en algunas colonias francesas del norte de África, las autoridades civiles y militares, en un ejercicio de confraternización solían invitar a los notables musulmanes a las sesiones cinematográficas que se organizaban durante la noche. También sabemos que los notables musulmanes aceptaban la invitación, pero no podían mirar a la pantalla porque su religión, tal como la entendían por aquel entonces no autorizaba la representación de la figura humana, y eso les obligaba a taparse los ojos con las palmas de las manos. De esa manera, los films que deberían haber unido a unos y otros al final sólo servían para acentuar las diferencias entre ellos. Y con el tiempo esas diferencias han seguido manteniéndose, aunque ahora los musulmanes ya no tengan que aceptar invitaciones de nadie para ir al cine y tampoco deban taparse los ojos para no ver las imágenes que se proyectan en la pantalla. Lo que sucede en estos momentos es que los musulmanes que viven en Francia no sólo comprueban su escasa relevancia en buena parte del cine galo que se hace hoy en día, sino también, el injusto papel que les concede la historia francesa, en la que apenas se nota su presencia.
Days of Glory, como los disturbios ocurridos recientemente en los barrios periféricos de las ciudades francesas más importantes, tienen relación con lo apuntado en el párrafo anterior. El film, por su parte, pretende reivindicar el sacrificio de muchos magrebíes durante la Segunda Guerra Mundial, que murieron luchando por Francia en los campos de batalla que fueron encontrando hasta llegar a Europa, para ayudar a liberar al país que había acabado con la vida de muchos de sus familiares, tal como cuenta Yassir (Samy Naceri), que se enrola en el ejército por la pasta y prefiere no pensar en sus padres y hermanos, a quienes mataron los franceses mientras intentaban "pacificar" sus colonias en el norte de África. Todos los personajes, no obstante, sirven para crear una especie de coro de voces entonando un lamento y reivindicación por las afrentas sufridas por sus seres queridos o ellos mismos, durante y después del conflicto bélico. Así pues, podemos entender la historia narrada a lo largo del rodaje como una propuesta estética y una propuesta política. De hecho supo atraer al público francés, convirtiéndose en la candidata que optó este año al Oscar a la Mejor Película Extranjera por Francia, y de paso sirvió para hacer que se modificase una ley que regulaba las pensiones a veteranos de la Segunda Guerra Mundial, porque establecía una cantidad muy inferior para quienes fuesen de alguna excolonia. Quizás todo esto haya sucedido porque el film del cineasta de origen argelino Rachid Bouchared tiene muchas deudas contraídas con clásicos como Sin novedad en el frente (All Quiet in the Western Front, 1930, Lewis Millestone) o También somos seres humanos (Story of G. I. Joe, 1945, William A. Wellman), en los que las cualidades humanistas siempre están por encima de las cualidades como cine de espectáculo, algo que no suele ser normal en un film bélico con un presupuesto generoso, como el de Days of Glory (que costó 16 millones de euros). Ni siquiera el impresionante despliegue visual que se muestra en la defensa de un pueblo de Alsacia, cobra más protagonismo que los personajes involucrados, como sí sucede en Salvar al soldado Ryan (Saving Private Ryan, 1998, Steven Spielberg), donde las secuencias bélicas (sobre todo al principio y al final) siempre borran los rasgos de quienes intervienen en ellas.
La historia de Days of Glory sigue los pasos de una compañía compuesta por soldados y oficiales musulmanes, mostrando a través de varios miembros las diferentes formas que cada uno tiene para definirse con respecto a Francia (con odio, con admiración, con recelo, con esperanza, con servilismo). El cabo Abdelcader (Sami Bouajila, por ejemplo) siempre espera que su heroísmo sea recompensado con un ascenso y lo único que de verdad consigue es desilusionarse cada vez más, al ver que incluso una peligrosa misión que lleva a cabo no le sirve de nada ante el Alto Mando francés. Tanto él como los demás soldados musulmanes únicamente encuentran discriminación y burlas por parte de los soldados franceses, que no dejan nunca de marcar las diferencias con ellos. De poco sirve que el sargento Martínez (Bernard Blancan) pida a sus superiores reconocimiento para los soldados musulmanes por su generosidad y por su valor, porque nadie parece darse cuenta de la contribución y el enorme sacrificio de los argelinos, los tunecinos y los marroquíes que "lavan con su sangre la bandera francesa". Algo así, no obstante, es lo que plantea el documental Los Perdedores (Die Vergessenen, 2006, Driss Ceiback) con respecto a los marroquíes movilizados por Franco durante la Guerra Civil española, que fueron más de cien mil y que posiblemente tuvieron una importancia vital en el triunfo de las tropas nacionalistas, aunque hasta ahora nadie se haya detenido en exceso a evaluar su participación en la contienda. Todavía hoy los veteranos marroquíes reciben algo así como 5 euros mensuales a modo de paga, algo que para Antonio Delgado Liz, el director de Documenta Madrid, clama al cielo. Desde luego es llamativo que algo así suceda cuando al mismo tiempo desde el actual gobierno se proclama la Alianza de Civilizaciones y se pretende integrar culturas en una sociedad que sigue marcando las diferencias en sus compensaciones a veteranos de guerra.
Days of Glory es un síntoma más de que algo está cambiando en nuestra manera de entender la Historia y de paso los géneros cinematográficos. Nuestra obligada reevaluación del pasado, en especial cuando parte de él ha permanecido borrado, nos empuja a proponer nuevas teorías, que a su vez proponen nuevas formas. Eso, al menos, es lo que comienza a evidenciarse en muchos films que describen conflictos bélicos en los que el protagonismo ya no recae en los personajes occidentales de costumbre, a veces ni siquiera se utilizan uniformes de un ejército concreto y los directores que se ponen detrás de las cámaras proponen un ballet visual, como el que John Woo coreografió para Windtalkers (idem, 2002) o auténticos cantos corales como el que ofrece Days of Glory (...)
Extracto de la crítica de Hilario J. Rodríguez en Dirigido por, marzo 2007 Leer más.


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